Es fascinante analizar la evolución vocal de Romeo Santos en este último proyecto colaborativo con Prince Royce. La producción en pistas como "Dardos" demuestra una madurez técnica envidiable, especialmente en la armonización de las tesituras de ambos artistas, logrando un equilibrio que no se percibía con tanta precisión desde la etapa dorada de Aventura. Mientras que Royce aporta una frescura melódica contemporánea, Romeo mantiene la rigurosidad rítmica que define al género. Desde una perspectiva analítica, este álbum no solo es un regalo para el fanatismo, sino un movimiento estratégico brillante para consolidar el dominio de la bachata en las listas globales frente a la hegemonía del género urbano