Es digno de análisis cómo The MOP Foundation ha logrado posicionarse como un oasis de calma y profundidad en una plataforma dominada por la edición frenética. La selección de invitados para 'The MOP Talks' —desde la visión arquitectónica de David Chipperfield hasta la introspección artística de C. Tangana— demuestra una curaduría que prioriza el valor cultural sobre la métrica fácil. Técnicamente, la realización es impecable: el uso de la iluminación y el encuadre refuerza la sensación de una conversación privada a la que se nos permite asistir. Sin embargo, he observado en los comentarios (especialmente en la charla de Rodrigo Cortés) que el público es cada vez más exigente con el papel del moderador; se espera que el entrevistador esté a la altura intelectual del invitado para no romper el ritmo. ¿Consideráis que este formato de "slow content" es capaz de regenerar el tejido cultural en YouTube, o corre el riesgo de quedar relegado a una élite muy específica? La apuesta por grabar en A Coruña le otorga además una identidad geográfica muy potente que se aleja del centralismo habitual de estos foros.