Es innegable que Ibai ha redefinido el formato de entrevista en la cultura digital, basándose en la comodidad y la química inmediata. Sin embargo, analizando estadísticamente los últimos episodios (ej. el de C. Tangana o el más reciente con un político), noto que la calidad de la respuesta específica a menudo depende de si el invitado trae su propia narrativa estructurada. ¿Consideran que una mayor investigación previa por parte del equipo de producción podría elevar el nivel de profundidad, o la magia reside precisamente en esa "charla tranquila" y reactiva que no satura de datos preprogramados? El balance entre naturalidad y rigor periodístico es un desafío técnico fascinante en este formato.