Resulta fascinante observar cómo Leïti ha logrado consolidar una identidad visual y sonora tan robusta en la escena urbana actual. Si analizamos sus lanzamientos más recientes, se percibe un refinamiento en la producción que trasciende los tropos habituales del trap convencional. La integración orgánica de elementos electrónicos con ritmos afro no solo demuestra una versatilidad técnica envidiable, sino un entendimiento profundo de la curaduría artística global. Me gustaría centrar el debate en su capacidad para mantener la cohesión estética entre su faceta como actor y su música; esa fluidez entre disciplinas es, a mi juicio, lo que le otorga una ventaja competitiva frente a otros exponentes. ¿Consideran que el diseño de sonido de su último proyecto marca un punto de inflexión definitivo para el género en España o es simplemente una transición hacia un estilo aún más abstracto?