Seamos realistas, su música es el soundtrack perfecto para sentirte el protagonista de una película indie barata mientras miras por la ventana del bus bajo la lluvia. Es ese tipo de pop que escuchas cuando quieres pretender que tienes una crisis existencial después de que te dejaron en visto. Me encanta cómo sus letras intentan ser súper filosóficas pero suenan a lo que escribiría yo después de tres tazas de café y un bajón emocional. Sigue así, Fresquet, dándonos material para llorar mientras comemos pizza fría. 🎸💀