Resulta preocupante analizar cómo la mayoría de las producciones actuales dependen excesivamente de la nostalgia o de fórmulas preestablecidas. Aunque la ejecución técnica es impecable, existe una carencia de riesgo creativo en la construcción de mundos. La industria parece haber priorizado la rentabilidad estadística sobre la innovación narrativa, lo cual estanca el progreso del medio