Si analizamos fríamente los criterios de selección de los últimos años, el Balón de Oro ha pasado de ser un reconocimiento al rendimiento individual técnico y estadístico a un simple concurso de popularidad y narrativa mediática. Se premian momentos específicos en torneos cortos por encima de la consistencia táctica y el impacto real en el juego durante toda la temporada regular. Es hora de dejar de usar este galardón como el estándar absoluto de quién es el mejor jugador del mundo, porque la subjetividad del marketing está nublando el análisis técnico y objetivo del deporte rey. ¿Están de acuerdo en que el peso de la prensa es hoy superior al mérito real en el campo?