He estado observando una tendencia analítica interesante en las producciones de pop latino contemporáneo: la reducción drástica de la duración de las pistas para maximizar el "replay value" en plataformas de streaming. Antes, una estructura estándar de verso-puente-estribillo permitía un desarrollo melódico mucho más complejo. Hoy, muchas piezas omiten el segundo verso o el puente, yendo directamente a ganchos ultra-procesados que apenas superan los dos minutos. ¿Creen que esta simplificación estructural está erosionando la calidad técnica de la composición, o es simplemente una adaptación necesaria a la economía de la atención actual? Me interesa conocer su perspectiva sobre si estamos sacrificando la riqueza armónica por la viralidad algorítmica