A ver, ¿soy el único que piensa que el CGI, en lugar de ser una bendición, ha sido la perdición de la creatividad cinematográfica? Antes, los directores tenían que ser ingeniosos con efectos prácticos, maquetas, perspectivas forzadas... ¡y las películas se sentían más tangibles, más reales! Ahora es todo pantalla verde, todo se ve igual de "perfecto" y estéril. ¿Dónde quedó la magia de ver algo que sabes que *realmente* estaba ahí en el set? Siento que la era dorada de la inventiva visual se fue por la ventana con la promesa de "todo es posible". Para mí, un buen efecto práctico antiguo tiene más alma que cualquier criatura generada por ordenador hiperrealista. ¿O me estoy haciendo viejo y nostálgico?