Llevo tiempo analizando cómo ha evolucionado todo el mundillo del emprendimiento desde aquellos primeros vídeos sobre la disciplina del 3x3 y la mentalidad de pista. Siendo sinceros, mi opinión impopular es que hoy en día se confunde la "mentalidad de alto rendimiento" con una obsesión tóxica que no siempre ayuda a vender. No todo el mundo necesita sistemas de deportista de élite para que su empresa funcione; a veces esa rigidez te hace perder la creatividad necesaria para pivotar. ¿Cuándo se volvió el marketing una competición de quién sufre más y quién duerme menos?