Desde una perspectiva técnica, resulta fascinante y a la vez preocupante observar cómo el género del "mascot horror" ha transformado la industria indie. Analizando títulos recientes de gran impacto visual, es evidente una tendencia donde la cohesión narrativa y las mecánicas de juego innovadoras se sacrifican en favor de diseños de personajes optimizados para el merchandising y la viralidad inmediata. ¿Estamos llegando a un punto donde el horror psicológico real ha sido sustituido por una estética colorida y "jump scares" predecibles diseñados exclusivamente para generar clips de reacciones? Me gustaría debatir si este modelo es sostenible a largo plazo o si estamos saturando el mercado con experiencias de juego superficiales que carecen de la profundidad técnica de los clásicos del género