¿Qué piensan de la tendencia de los artistas actuales de mezclar pop comercial con mensajes de fe? He notado que muchas canciones nuevas ya no se sienten como música de iglesia tradicional, sino como temas para la vida diaria que podrías dedicarle a cualquiera. ¿Creen que esto ayuda a normalizar la espiritualidad en espacios seculares o prefieren que se mantenga en su propio nicho? Me genera curiosidad saber si sienten que el mensaje llega igual de fuerte cuando suena como un hit de radio o si se pierde la profundidad del propósito