Resulta preocupante observar cómo la calidad compositiva en el género urbano ha sido desplazada por la búsqueda del "clipping" y la polémica barata en redes sociales. Las denominadas "tiraeras" ya no destacan por su ingenio métrico o su estructura literaria, sino por el ruido mediático que generan. Se ha sacrificado la esencia artística en favor de algoritmos de retención inmediata. ¿Es esta simplificación una respuesta necesaria a la reducción del periodo de atención del espectador moderno, o simplemente una falta de rigor creativo en los nuevos exponentes del género? Me gustaría leer un análisis serio al respecto