Considerando el ciclo de vida actual de las consolas híbridas y el vasto catálogo acumulado durante los últimos siete años, surge una duda técnica fundamental sobre el futuro del sector. ¿Creen que la implementación de tecnologías de escalado inteligente de imagen, como el DLSS, será suficiente para cerrar la brecha generacional sin sacrificar la portabilidad? Me gustaría analizar si la prioridad de la industria debería centrarse en garantizar los 60 FPS estables en títulos de mundo abierto mediante parches de rendimiento para juegos antiguos, o si la fragmentación de la base de usuarios es un riesgo inevitable al introducir nuevas arquitecturas. ¿Qué opinan sobre el equilibrio entre la potencia bruta y la eficiencia térmica en los sistemas que combinan uso doméstico y portátil?