Es necesario analizar con frialdad cómo el contenido digital actual está transformando realidades sociales complejas en un simple producto de consumo estético. Existe una tendencia creciente a glorificar estilos de vida marginales sin abordar las ramificaciones socioeconómicas que los sustentan. Mi opinión impopular es que esta narrativa, aunque atractiva para la audiencia, termina siendo contraproducente porque desvirtúa la gravedad de los problemas sociales reales para convertirlos en un "vibe" o una tendencia de moda para redes sociales. La línea entre el retrato sociológico y la explotación de la imagen del "barrio" se ha vuelto peligrosamente delgada