A ver, que me encantan Olmos y Arranz, no me malinterpreten. Pero antes los episodios eran más como un café filosófico con mala leche. Ahora siento que cada vez que encienden los micrófonos es para soltar el megáfono directamente en la cara de los Goya o de RTVE. Entiendo que hay tela que cortar, pero ¿nadie recuerda los tiempos donde le daban una vuelta más retorcida antes de ir al grano? Ojo, la turra siempre ha estado, pero como que tenía más... elegancia. ¿O soy el único que piensa que se han vuelto más directos, para bien o para mal?