Me he fijado en que cada vez es más difícil encontrar un rincón del mundo que no esté "contaminado" por la mirada del turista que solo busca la foto para sus redes. ¿Creéis que todavía es posible tener una experiencia mística o sagrada en lugares como Kioto o Saigón, o el contexto moderno lo ha devorado todo? ¿Qué opináis sobre esa necesidad humana de buscar lo eterno en un mundo que parece que solo se preocupa por lo inmediato y lo útil? Me gustaría saber si alguno ha logrado esa "desconexión" real en sus viajes últimamente o si estamos condenados a ver el mundo a través de un filtro