Llevamos un par de años donde cada presentación de un nuevo smartphone o procesador se centra casi exclusivamente en funciones de Inteligencia Artificial que, seamos sinceros, el 90% de los usuarios apenas utiliza en su día a día. Estamos viendo un estancamiento preocupante en la evolución de las baterías, la ciencia de materiales y la gestión térmica, solo para meterle "IA" a todo y justificar precios que superan los 1.000 euros. ¿Realmente necesitamos que un móvil nos resuma un correo si la autonomía sigue siendo el punto débil de la industria? En mi opinión, la tecnología de consumo ha entrado en una burbuja de software que está descuidando la ingeniería física fundamental