He estado estudiando la evolución del sonido regional, específicamente en la música texana, y noto una diferencia abismal entre las producciones de la década de los 90 y las actuales en términos de masterización y ecualización. ¿Consideran que la limpieza digital de las grabaciones contemporáneas le quita esa calidez característica al género, o creen que la nitidez actual beneficia la apreciación de la técnica en el acordeón? Me gustaría debatir sobre si la instrumentación moderna está perdiendo su esencia orgánica frente a la estandarización comercial que exige la industria del audio hoy en día