Al analizar la evolución de los tiempos en competiciones de 400 y 800 metros, surge una interrogante técnica sobre la gestión del ácido láctico versus la estrategia de carrera. En su opinión, ¿qué pesa más en el éxito de una remontada: la capacidad aeróbica máxima (VO2 máx) o el factor psicológico de la presión sobre el líder? Me interesa profundizar en cómo la biomecánica del corredor se adapta cuando el umbral de fatiga es superado en los metros finales. ¿Conocen casos documentados donde la técnica haya prevalecido sobre la potencia física pura en condiciones de desventaja competitiva?