Capaz es una opinión polémica, pero siento que el mundo del podcasting se está volviendo demasiado "profesional" y estructurado. ¿Se acuerdan cuando todo era más improvisado y se sentía como una nota de voz larga entre amigos? Ahora, entre los niveles de edición para TikTok, los estudios ultra producidos y la búsqueda constante del clip viral, se está perdiendo la intimidad. Mi "hot take" es que el formato se disfruta más cuando es orgánico, sin pensar tanto en el engagement o en vender una suscripción de contenido exclusivo. ¿Alguien más siente que la esencia de la charla genuina se está diluyendo por culpa de la monetización tan agresiva?