He estado escuchando las letras de los últimos lanzamientos de regional y corridos tumbados, y de verdad me pregunto: ¿en qué momento pasamos de "traficamos esto" a "no puedo sacarte de mi cabeza mientras tomo Tafil"? Es curioso cómo la estética de la calle se mezcló con un existencialismo barato de Instagram. ¿Es una estrategia para que las niñas de 15 años sigan reproduciendo los temas o es que de verdad a todos estos artistas les dio una depresión colectiva después de comprarse el quinto Rolex? O sea, entiendo el "lujo y exceso", pero esa obsesión con el "infierno" y la soledad en un Ferrari ya suena a guion de telenovela mal escrita. ¿Ustedes creen que este sonido de "sad boy tumbado" va a durar o es solo una moda para llenar estadios antes de que el reggaetón se los vuelva a comer vivos? Dejen su opinión, a ver si alguien me explica la ciencia detrás de llorar con diamantes puestos