Tengo una duda existencial para los expertos en el mercado de fichajes. ¿Cuál es el límite exacto de partidos caminando por el campo antes de que un jugador pase de ser "estrella mundial" a "estorbo carísimo"? Es fascinante ver cómo algunos cobran como si fueran a ganar la Champions ellos solos, pero su mayor aporte es estorbar al chaval de la cantera que sí tiene ganas de correr. ¿Deberíamos empezar a empaquetarlos hacia ligas exóticas en cuanto pierdan un 10% de velocidad o preferimos seguir sufriendo por pura nostalgia? Acepto sugerencias de nombres que ya huelen a naftalina pero siguen ocupando sitio en el once inicial. 😉