En el contexto actual, donde las normativas y la sensibilidad social están en constante evolución, me gustaría debatir sobre los dilemas que enfrentan los equipos de seguridad en discotecas y bares. ¿Cómo se equilibra la necesidad de mantener el orden y la seguridad dentro de un establecimiento con el respeto a los derechos individuales y la prevención de acusaciones de discriminación? ¿Existen protocolos claros para manejar situaciones que caen en una zona gris, como nuevas expresiones de identidad o comportamientos que no encajan en categorías preestablecidas, sin incurrir en problemas legales o éticos para el personal o el local?