Estimados miembros, me gustaría plantear una cuestión que me intriga en el mundo de la danza latina. Dada la creciente popularidad y fusión de estilos tradicionales con tendencias urbanas, ¿cómo creen que los coreógrafos y bailarines logran mantener la autenticidad cultural de géneros como la champeta, la salsa o el merengue, mientras experimentan con nuevas estéticas y técnicas contemporáneas? ¿Hay un punto donde la innovación puede diluir la esencia original, o es la evolución una parte intrínseca de su vitalidad? Me interesan sus perspectivas sobre este equilibrio